MANUEL CLAVERO MUGA

Manuel Clavero, nació en Lima el primero de abril de 1879, en medio de las tensiones con Chile que a cada hora se incrementaban y que terminarían en la declaratoria de guerra al Perú. Fue bautizado dieciséis dí­as después como José Manuel Sixto Clavero Muga. Fueron sus padres Jacinta Muga y Jose G. Clavero, siendo este ultimo, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Clavero hizo sus estudios en los colegios Instituto Peruano-Inglés y en el Liceo Internacional, ambos de la capital. En junio de 1897 su padre elevó una solicitud al Director de la Escuela Militar Preparatoria y Naval, para que su hijo Manuel de dieciocho años fuese admitido en ese centro de instrucción, para que, como era el deseo expreso de su progenitor, siguiese la carrera de marino de la Armada Nacional.El postulante Clavero fue admitido el 12 de abril de 1898.
Se graduó como guardiamarina el 3 de febrero de 1902, en la Escuela Naval.
El primero de febrero de 1905, el guardiamarina Clavero fue ascendido a Alférez de Fragata por decreto supremo del gobierno de José Pardo.
Al año siguiente, 1906, el Alférez de Fragata Manuel Clavero es nombrado en la Escuela Naval, con el cargo de instructor de Hidrografía y Maniobra, que ejerce hasta inicios de 1908, en que es destinado al transporte Iquitos, unidad designada como nueva sede de la Escuela Naval en reemplazo del pontón Perú, cuyas precarias condiciones de flotabilidad ponían en riesgo la seguridad de los alumnos. En este buque, Clavero sirvió a órdenes del entonces Capitán de Fragata Ernesto Caballero y Lastres.
En diciembre de 1909 el Teniente Primero Manuel Clavero Muga es nombrado Comandante de la cañonera América, unidad fluvial construida en Gran Bretaña cinco años antes y que serví­a en la Amazoní­a peruana desde inicios de 1906. El Teniente Clavero se traslada a Loreto para tomar posición de su primer y fatalmente único comando. Durante casi dos años Clavero exploró los rí­os Marañón, Napo y el Cururay, como anota el Comandante Ortiz Sotelo, levantando planos, determinando latitudes y efectuando apuntes sobre la región amazónica. A principios de 1911 el Comandante del América recibió la orden de hacer dos viajes más a los rí­os Pachitea y Putumayo, que se extenderí­an a los rí­os Igaraparaná y Caraparaná. En aquellas aguas tan distantes de la civilización, la América iba en busca de tropas colombianas que, según se había informado, habrí­an ocupado territorio nacional.
Para el 28 de junio de 1911 la cañonera América, comandada por el Teniente Primero Manuel Clavero, retorna de sus viajes por el Putumayo y se suma a otras embarcaciones como Loreto, Tarapoto y Estefita, que se encontraban listas para iniciar la Expedición Reivindicadora del Caquetá, al mando del comandante Benavides. Emprendido el viaje, éste se vio retrasado por las pésimas condiciones en las que se encontraba la América, única embarcación armada; pese a ello, la expedición continuó hasta llegar el 8 de julio al Avati-Paraná en las bocas del Yapurá, continuando la búsqueda de las tropas colombianas. Una vez alcanzadas, las dificultades empezaron. La distribución y atrincheramiento de las fuerzas al mando de Gamboa hací­a casi improbable el paso del convoy peruano. Ante la negativa colombiana para la desocupación del territorio y vencido el plazo que le otorgara el Comandante Benavides, quien se hallaba a bordo de la cañonera Loreto; a través de un documento conminó a los colombianos para que se retiraran a su país en forma pacifica y desocuparan lo que no les pertenecía. Dada la negativa del invasor, el 10 de julio se inició la acción naval.
Aprovechando la espesura selvática, durante los tres primeros dí­as se produjeron bajas a bordo, debido a los ataques realizados por las tropas colombianas. A pesar de ello, el 12 de julio los buques peruanos lograron desembarcar sus tropas en tierra.
Cuando los soldados peruanos irrumpieron en la selva, no encontraron resistencia alguna, ya que la guarnición colombiana se había retirado presurosa, dejando pertrechos y material de guerra abandonados. Tras la inmediata batida se logró capturar algunos prisioneros, entre ellos el General Valencia, Jefe del Estado Mayor de Gamboa. Cabe destacar aquí que el combate de La Pedrera, que duró tres días, fue una acción conjunta victoriosa de las fuerzas Armadas de la época, en la que tuvo una destacada actuación la América y particularmente su comandante, que luchó con valor y maniobró adecuadamente su unidad para permitir que se cumpla uno de los principios del empleo del poder naval, es decir, su proyección hacia tierra,como el Teniente Clavero.
Manuel Clavero antes de luchar en La Pedrera era ya Capitán de Corbeta graduado, es decir estaba expedito para ostentar ese grado en espera de recibir la plaza correspondiente, que debía obtener al hacerse efectivo el grado. Según el diario El Comercio en la edición de la tarde del 31 de julio de 1911, el Ministro de Guerra y Marina ascendió a la clase de Capitán de Corbeta al Capitán de Corbeta graduado Manuel Clavero ese mismo día.
Sin embargo, este ascenso no se encontró consignado en su legajo personal. Años más tarde, en 1933, se colocó un busto suyo en la Plaza Victoria de Iquitos.
En 1964 la Marina de Guerra dio el nombre de Teniente Clavero a su Liceo Naval de Ventanilla.